Érase una vez un grupo peculiar de amigos que poseían una chispa especial de humor sarcástico, ironía y socarronería, ellos se hacían llamar los tres mosqueteros, aunque eran conocidos por su afilada lengua y por no andarse con rodeos a la hora de expresar sus opiniones.
Eran conocidos como Tales, Seneca y Platón. Un día, mientras se encontraban en la taberna del pueblo, vieron a Tamara Falcó en la televisión hablando sobre un problema de volúmenes y telas y sobre copiar y pegar, o imitar y emular.
Era una mujer famosa por su extravagante personalidad y su forma de destacar en todos los medios audiovisuales. Inmediatamente, los mosqueteros se lanzaron a una discusión sobre ella.
• ¡Ah, Tamara Falcó! -exclamó Seneca, el más sarcástico de los mosqueteros-. No cabe duda de que tiene una talla moral que desafía los límites conocidos. Sus comentarios siempre están a la altura de sus excentricidades.
• ¡Y vaya que es capaz de dar la talla! -añadió Platón, riendo entre dientes-. No importa la situación, ella siempre se las arregla para destacar y llamar la atención.
• Sí, claro, como si fuera de una talla de madera excepcional -intervino Tales mientras hacía ademanes de modelar una figura imaginaria con sus manos-. Una talla tan única que no se encuentra en ningún otro mueble del mercado.
• ¿Y qué me dices de sus clases de cocina? -preguntó Tales, burlándose abiertamente-. Sin duda, tiene la talla para que todos los focos estén sobre ella. Es como si llevara un letrero luminoso que dice: "Aquí estoy, no pueden ignorarme".
• Aunque, a veces, parece tener algunos problemas con la talla de su chaqueta -añadió Sócrates, con una sonrisa traviesa-. No es fácil caminar por la vida siendo el foco de atención de todo el mundo y ver que tu talla pasa de la 38 a la 42 en unos meses.
* * *
Los mosqueteros se quedaron analizando sus puyas y comentarios banales, pensando en cómo acabaría aquella historia de pomposa ostentación.
Aunque sus excentricidades pudieran ser objeto de burla, admiraban su valentía para ser auténtica en un mundo que muchas veces premia la uniformidad.

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